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No te olvides de trabajar tu suelo pélvico!

¿Conoces otro entrenamiento que mejore tu vida íntima, prevenga la disfunción eréctil, estabilice el core y mitigue numerosos problemas de salud? Todo deportista debería trabajar el suelo pélvico. Aquí encontrarás cómo hacerlo.

La musculatura del suelo pélvico forma parte del sistema músculo-esquelético y ayuda a estabilizar la articulación sacroilíaca. Además de su influencia en los esfínteres y la vida sexual, destaca su función de soporte y estabilización mediante la sinergia con el resto de la musculatura central, como el abdomen, los glúteos, los músculos espinales, etc. Por lo tanto, forma parte de nuestro core system en calidad de estabilizadora profunda. No obstante, la estabilidad del periné puede verse afectada por factores desencadenantes de distintas patologías. La disfunción del suelo pélvico incluye una amplia variedad patológica, como la incontinencia fecal, el prolapso de órganos pélvicos, la incontinencia urinaria, la disfunción sexual (coitalgia, por ejemplo) o el dolor crónico en la pelvis, entre otras. ¡La prevención es nuestra mejor aliada!

¿Cómo afecta el deporte al suelo pélvico?

Los músculos que componen el suelo pélvico, también conocidos como “diafragma pélvico”, entre los que se encuentran principalmente el elevador del ano (puborectal, iliococcígeo y pubococcíego) y el coccígeo, desempeñan un papel fundamental en el movimiento, el ejercicio y el deporte. Lo que la ciencia todavía no ha sido capaz de esclarecer al 100 % es cómo puede influirse recíprocamente este curioso binomio. Hay dos hipótesis opuestas sobre cómo el ejercicio físico-deportivo puede afectar al suelo pélvico:

  1. El ejercicio puede aumentar la fuerza del suelo pélvico, por lo que sería un mecanismo protector ante los temidos problemas en el perineo.
  2. El ejercicio puede restar fuerza al suelo pélvico y producir cambios morfológicos y biomecánicos por impacto o estrés sistematizado

Con respecto a esta última hipótesis, un artículo publicado recientemente en una reputada revista científica de uroginecología (McKenzie et al., 2016) sobre la incontinencia urinaria provocada por esfuerzo en el caso de mujeres que practican fitness ha sacada a relucir un tema tapado por el sector deportivo y de entrenamiento. La incontinencia urinaria de esfuerzo es la pérdida de orina que se produce en situaciones de esfuerzo, como reír, saltar, correr o estornudar. Dicho estudio reveló que, de la muestra analizada (361 mujeres), la impactante cifra del 49,3 % padecía incontinencia urinaria de esfuerzo. No obstante, solo al 15,2 % se le había preguntado al respecto. Estos datos reflejan que, aparte de que muchas mujeres sienten vergüenza por hablar del tema, los entrenadores lo esquivan. ¡Es un círculo vicioso! Sin conocimiento, no se puede ayudar. Y por cierto, el cuidado del suelo pélvico no es solo cosa de las deportistas, sino que los hombres también deben trabajarlo, no solo por un hecho tan inquietante como que la debilidad pélvica se traduce en incontinencia anal y urinaria o disfunción sexual, sino porque también merma el rendimiento.