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¿Comer más y hacer pesas para perder peso?

Siempre se ha entendido que para perder peso lo mejor es realizar un trabajo aeróbico a baja intensidad y hacer dieta. No obstante, los últimos estudios nos demuestran que cada vez en mayor medida, que una alternativa eficaz y quizá más interesante y motivadora para quemar grasa está basada en criterios opuestos: realizar un entrenamiento de fuerza con regularidad, intenso y no hacer dieta de ningún tipo, sino comer más  y más sano por supuesto.

  1. La actividad metabólica de un tejido muscular activo es muy elevada. Un músculo activo necesita una gran cantidad de energía para mantener sus funciones. Para perder peso, este músculo nos ayudará a quemar más calorías, elevando así el gasto metabólico. Por otro lado, una buena condición muscular hará que nos fatiguemos menos, entrenemos más y de manera consecuente, y quememos más calorías con el ejercicio cardiovascular. Esto no significa que debamos abandonar el trabajo cardiovascular, sino todo lo contario, ya que nos servirá para mejorar en cualquiera de las disciplinas deportivas que practiquemos.
  2. El entrenamiento de fuerza o alta intensidad estimula la secreción de catecolaminas. Las catecolaminas son potentes hormonas que tienen la capacidad de movilizar y degradar los ácidos grasos. Además de ayudar a quemar grasas, provocan una sensación de euforia que retrasa la aparición de la fatiga. Tu entrenamiento, además de saltar a otro nivel, te resultará más ameno y variado, y acabarás con una sensación de bienestar que te ayudará a continuar.
  3. Empieza trabajando en las máquinas clásicas, pero cambia poco a poco a un entrenamiento más funcional en el que realices ejercicios generales y actives grandes cadenas musculares. Podrás manejar intensidades altas, y el estímulo metabólico buscado surtirá efecto en el cuerpo. Un curl de bíceps concentrado no te dará resultados, pero una sentadilla con una carga importante te aportará resultados metabólicos asombrosos.