Couple training together

Haz deporte en pareja y te pelearás menos!

Hacer ejercicio en pareja ayuda a reencontrarse fuera de la casa y las obligaciones, a formar equipo, y a redescubrir el cuerpo del otro

En una de sus visitas a España, la actriz Elsa Pataky declaraba a la prensa que una de las claves para el éxito de su matrimonio con Chris Hemsworth era realizar ejercicio en pareja.
Lo que entonces parecía sólo una opinión, o un consejo entre amigas, ha pasado a analizarse de una forma más científica. De hecho, recientemente expertos en actividad física del Método DiaproKal aseguraban que realizar ejercicio en pareja ayuda a evitar peleas y mejora la vida sexual, tal y como informaba Europa Press. La explicación pasaba por entender que el poco tiempo libre que tenemos, preferimos dedicarlo a la pareja, en vez de a hacer ejercicio físico, y que sin embargo, cuando se compatibilizan ambos aspectos de nuestra vida, se rompe la monotonía y se mejora también nuestra forma física de cara a la actividad sexual. Todo ello teniendo en cuenta que actualmente el 44 por ciento de los españoles no realiza ningún tipo de ejercicio físico, y que por lo tanto, animar a la gente a mejorar su estilo de vida, puede ir de la mano de mejorar también otros aspectos de su día a día.

Indagando sobre esta cuestión, hemos querido saber hasta qué punto realizar ejercicio físico en pareja puede mejorar nuestras relaciones sentimentales, para lo que hemos consultado a una experta en parejas, la sexóloga Almudena Herranz

1. Crear un proyecto común:
detrás de la idea de hacer deporte, al final, está el hecho de compartir una afición, una actividad. Es decir, no sólo dedicar tiempo a estar juntos, sino poner nuestra energía en hacer algo conjuntamente, que no tenga que ver con la casa o la familia. “Algunas parejas pueden encontrar en su práctica deportiva compartida un aspecto más de su identidad como pareja: vivimos juntos, compartimos las tareas de casa, somos padres y además formamos pareja en los torneos de tenis”, ejemplifica la experta. Esto, por tanto, amplía los elementos que se comparte como pareja, es decir, “el número de hilos que forman el vínculo”.

2. Pasar tiempo juntos fuera de casa: Podemos pasar tiempo juntos viendo una serie de televisión, pero seguramente si perdemos el nivel de atención, recordaremos que tenemos la cocina sin fregar o nos pelearemos por quién no ha limpiado el baño cuando le demos al pause, y hagamos una visita al aseo. Hacer ejercicio es una forma de compartir tiempo fuera de casa, y por tanto, fuera de uno de nuestros principales lugares de conflicto. Tal y como matiza Almudena Herranz, “se trata de una actividad que implica pasar tiempo juntos, en un escenario al margen de las obligaciones de uno y otro (no es el tiempo que compartimos en el supermercado, yendo a ver a la familia, en la reunión del cole….)”, y por lo tanto es un tiempo que dedicamos en exclusiva a la pareja, sin tener nada más en mente. “Estos tiempos son cada vez más escasos, y el vincularlos a una actividad concreta, hace que entren a formar parte de la agenda de la pareja con más facilidad”, insiste la sexóloga.

3. Fortalecer el “nosotros”: Podemos salir a correr juntos, y aprovechar para desconectar de todo, hacer tablas de ejercicio en las que nos ayudemos (volviendo a Elsa Pataky, esta bromeó asegurando que su marido la había utilizado como pesa), o también podemos optar por hacer deportes de equipo, en el que los miembros de la pareja pasen a ser compañeros. Como por ejemplo puede ser el caso del pádel o el tenis, que “al jugarse en pareja frente a otros, fortalece el nosotros”, opina Herranz. “Es genial cuando esta actividad sirve para aumentar la complicidad de la pareja, lo que ocurre cuando esta percibe esas facilidades en la comunicación y el entendimiento que se dan entre ellos (un ejemplo fuera del deporte puede ser jugar con tu pareja a las películas, donde tenemos nuestra propia forma de comunicarnos y entendernos frente a los otros)”. Todo depende también de nuestro propio enfoque, porque puede que la tortilla se dé la vuelta, y que en vez de hacer equipo, acabemos discutiendo, por dejar de ver al otro como un cómplice, y empezar a verlo como un torpe.

4. Divertirnos juntos: Precisamente para evitar peleas, hay que enfocar la actividad no como una competición, y mucho menos entre nosotros, sino como un momento divertido y alegre que compartir. La idea pasa más por incorporar la idea de “jugar”, de reírnos y de relajar las tensiones del día, o incluso, las que existen dentro de la propia pareja. Al relajarnos con esta actividad, será más fácil reencontrarse y llegar mucho más “juguetones” y despreocupados a la cama. “Muchos deportes incorporan aspectos lúdicos, centrados en el disfrutar más que en el competir, que las parejas suelen dejar de lado en los escenarios habituales como el trabajo y la casa”, apunta la sexóloga de Sexorum.

5. Apoyarse y tener metas comunes: El hecho de hacer deporte en vez de compartir cualquier otra actividad, supone también ayudarnos a buscar esa motivación para salir de casa y ayudarnos mutuamente a la hora de hacer ejercicio. “La práctica de deporte juntos también puede ser una oportunidad para que una de las partes apoye con su voluntad y entusiasmo a la otra, además de en la consecución de metas como mejorar estados de forma, a alcanzar nuevas marcas”, explica Almudena Herranz. Así la idea pasa porque uno ayude al otro, volviendo a poner en juego esa complicidad.

6. Redescubrir el cuerpo del otro: Por supuesto, el hecho de que la actividad sea física, y no por ejemplo meramente intelectual, supone poner en juego nuestros cuerpos. “Se trata de un espacio de contacto físico, de mirarse desde otro lugar”, y aunque la intención inicial no sea precisamente erótica, puede que “nos permita acceso a aspectos del otro que habíamos olvidado, gestos que se habían abandonado, o entrar en contacto con zonas que apenas se suelen visitar, porque se había impuesto un guión en los encuentros eróticos, que las dejó fuera”. Todo ello sin tener en cuenta lo excitante que puede ser vernos sudorosos, emitiendo gran cantidad de feromonas, y pensar que al llegar a casa, la ducha, también nos la podremos dar juntos.

7. Mejorar nuestra forma física: Cuando hablamos de mejorar nuestra sexualidad, solemos hablar de mejorar nuestra imaginación, trabajar nuestro deseo o cultivar la complicidad, también sexual, de la pareja. Pero olvidamos que el cuerpo también es un factor clave, y que trabajar el mismo, ayudará a sentirnos más ligeros y ágiles, además de mejorar nuestra resistencia. Mucho mejor, por tanto, si ambos estamos en forma, en vez de si uno de los dos no puede seguirle el ritmo al otro.

Fuente: SModa, El País