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Cuatro razones para incluir espelta en la dieta

El origen de la espelta se sitúa hace casi 7000 años en Irán, extendiéndose su cultivo hacia oriente, por lo que existen referencias de su uso en el Antiguo Egipto e incluso en China, en donde también se utilizó, aparte de cómo alimento, en la elaboración de bebidas del tipo de la cerveza.

Poco a poco a través de los Balcanes llegó a Europa y en la Edad Media constituía el cereal con el que elaboraban el pan para las clases más pudientes, quedando el pan de centeno destinado para las gentes más pobres. Es en el siglo XIX cuando comienza el declive de la espelta debido principalmente a la presencia de una dura corteza que protege el grano y que necesita de su descascarillado antes de la molienda, aunque también influyó su bajo rendimiento productivo a la hora de ser cultivada. Comienza poco a poco a dejar de usarse la escanda, quedando relegada a elaboraciones tradicionales en núcleos rurales.

El pan de espelta, al que se puede añadir un chorrito de aceite de oliva durante su preparación, es la receta más consumida con este grano completo.

Pero sus grandes beneficios para la salud, documentados por la ciencia, la trajo de nuevo a los primeros planos, aunque aún su cultivo es poco.

En la actualidad crece en Europa en zonas montañosas de países como España, Austria, Suiza, Alemania, siendo sus dos principales productores estos dos últimos. Y es que el cultivo de la espelta soporta muy bien el frío y la falta de agua, adaptándose a climas adversos y terrenos poco propicios para otros cereales, además posee una elevada resistencia a plagas y enfermedades que evita el uso de pesticidas por lo que se ha instaurado como una variedad de trigo ideal para el cultivo ecológico.

Beneficios para la salud

La Health Coach Rocío Río de la Loza describe cuatro grandes beneficios del consumo de este milenario cereal dentro de una dieta equilibrada:

1- Energía para los deportistas: la espelta cuenta con múltiples vitaminas y minerales indispensables en nuestro organismo, destacando las del complejo B. “Favorecen el sistema nervioso y sobre todo el metabolismo, transformándose en energía. Esto es particularmente importante si practicas un deporte de resistencia”, señala la especialista. Así, la incorporación de este producto a la dieta saludable es aconsejable para los que se están preparando para un 21K o un maratón.

2- Favorece una buena digestión: el consumo de espelta entera o los productos elaborados con harina de espelta integral facilitan, asegura Río de la Loza, las “buenas digestiones gracias a su alto contenido en fibra dietética y por su facilidad a la hora de digerirse. El gluten en la espelta tiene mayor solubilidad en el agua, quizá esta es la razón por la que la espelta es más fácil de digerir que el trigo”.

Por lo tanto, este grano completo es perfecto para dejar de sufrir estreñimiento y favorecer el control del peso en dietas de adelgazamiento, pero la fibra también reduce la presión arterial.

3- Mejora de tu piel: Río de la Loza explica que el consumo de espelta dentro de una dieta balanceada “disminuye la aparición del acné”. En esta línea, este grano completo también favorece la desaparición de las cefaleas y ayuda en la prevención del estrés, provocando la no aparición de sus síntomas en nuestra piel.

4- Repara los tejidos del organismo: la presencia de ácido silícico y de magnesio en la espelta, dos de los nutrientes más importantes para nuestro organismo, la convierten en un alimento clave dentro de una dieta saludable. “La espelta repara nuestros tejidos y fortalece el sistema inmunológico”, añade la experta en nutrición.

El pan de espelta, al que se puede añadir un chorrito de aceite de oliva durante su preparación, es la receta más consumida con este grano completo. Sin embargo, este alimento también se utiliza para repostería y se consume dentro del desayuno como cereales o barras de energía.

Fuente: www.clarin.com